miércoles, 23 de noviembre de 2011

Este jueves un relato: "Extranjero e inmigrante"



“...no dejes de contarme hijo como te tratan, si comes bien, en la foto te he visto más delgado, te añoro con toda el alma, un beso enorme.”







Una lágrima se le escapa y le recorre la mejilla, más enjuta que cuando salió de su país, más que la de la foto que le envió a su madre con un traje prestado.


Un paisano se ha apiadado de él y le guarda las cartas de casa, pero él sigue montándose en el camión cuando pasa recogiendo mano de obra ilegal, viviendo en las calles y en los descampados a cielo raso, el frío se le alojó en el cuerpo el pasado invierno y ni el sol del verano ha sido capaz de sacárselo.


Piensa, “¿cómo me tratan?, para ello tendrían que tratarme de alguna forma”, a veces siente simplemente que en este país no se le ve.






Querida madre,


Yo también te añoro, no puede ser de otra manera, y no es que no coma bien, es que nadie cocina como tú y ya sabes que soy muy exigente al paladar.


Además, déjame contarte que a las españolas les gusta los hombres delgados y lo reconozco, sigo siendo algo golfo, y mis ojitos azules y mi destreza al tocar el piano las atrae como las moscas a la miel, no se como quitármelas de encima, a pesar de ello, los españoles son cordiales y me tratan muy bien. No sufras por mi, mamá, que estoy perfectamente, te mando el dinero para los estudios de Alexis, dile que estudie mucho y que no se preocupe por nada.


Dale muchos abrazos a papá y para ti todo mi cariño, un beso.

 
Resto de amigos en los Jueves donde mi querido Gus

19 comentarios:

Neogeminis dijo...

Difícil es la realidad de los inmigrantes. Poco se acuerdan los hijos y nietos de los que -a su vez- debieron emigrar que a veces les toca a algunos y luego a otros estar del otro lado de la fila. Convendría tenerlo en cuenta.

Un abrazo.

Susurros de Tinta dijo...

En esta sociedad tecnológica, se ha dejado de un lado la filosofía y la historia, por eso nuestros jóvenes saben muy poco de como se levantó nuestro país en la posguerra con las divisas que mandaban nuestros padres, a los nuestros les tocará salir, si es que no nos toca a nosotros mismos, y querremos que nos traten como no hemos tratado, es triste y si, hoy estoy muy negativa, pero lo veo negro, muy negro el futuro, miles de besosssssssss

Luis de Burg dijo...

hummm... algo cotidiano en mi mundo tercermundista, cartas con sabor a mentira, que nadie las cree, pero que en el fondo cumplen su labor, la de informar que están vivos y que aún guardan esperanzas, que mañana estará mejor, que ayer sólo fue un tropiezo, la madre llora porque entre lineas entiende que todo está mal, pero que si ella dice que lo ha descubierto, le haría daño a su hijo, cosa que prefiere evitar, la procesión la llevamos siempre por dentro... y como tú dices, hoy los que estaban arriba, mañana estarán abajo, y les tocará padecer el maltrato por ser ilegal y extrangero, y la historia se volverá a repetir, y te discriminarán por ser blanquito

San dijo...

Cartas para tranquilizar a aquellos que no pueden ver tu sufrimiento, lo que padeces para poder enviar ese dinero ganado con tanto esfuerzo, duro perder la esperanza, cuando tras mil dificultades esperas encontrar el "mundo perfecto, el de las mil oportunidades" y solo encuentras soledad y miserias.
Tema triste por lo real.
Un abrazo Susurros.
Siempre un placer leerte.

Manuel dijo...

Una vez más la realidad supera a la ficción. Triste, injusto pero tambien un problema casi invisible para la lista de prioridades de nuestros gobernantes.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Visión negra y realista. Desde luego no te falta razón. Quizá sólo te ha faltado acompañar el relato con una canción:
http://www.youtube.com/watch?v=Oj8aNCtTHW4
Un abrazo.

Verónica Marsá dijo...

Sobrevive que no es poco. En nuestro país, dentro de nada no habrá ni para comer ¡Cuéntamelo a mí!

Una pena de impuestos que pagaron nuestros padres y hemos pagado nosotros...

Ejemplo: Universidad hace un año. Área del estudiante.

- Buenos días. Necesitaría saber si hay algún tipo de beca, ayuda o financiación para la matrícula del próximo curso, han subido los créditos y no podré pagarla toda de golpe ni trabajando todo el año.
- ¿Eres de aquí?
- Sí.
- Pues entonces nada.

Un beso.

Susurros de Tinta dijo...

Mi demonio, eso lo llaman mentiras piadosas, San, las esperanzas solo la pierden los que se rinden, los emigrantes e inmigrantes son de otra pasta, lástima que algunos acomodados que nunca se han movido de casa no sean capaces de verlo, mi Hechicero, este es de ojillos azules, pero igualmente me duelen los de ojillos negros, tú y tus canciones, mmmm, Verónica, tú y tus sagaces comentarios, eso pasa con las leyes, cuando se hacen son en un momento determinado y ayudar a los más desfavorecidos, lo malo es que no se revisan, y luego crean rechazo social contra los que se favorecen de ellas, a mi padre le oí decir un día, en este país o se pretenece a una etnia, o se es tonto o lisiado o extrangero o no hay nada que hacer, aisssssssssssss...

Gastón D. Avale dijo...

Irse en busca de mejor suerte y mandar saludos... estar allí buscando lo que nos dé pan para comer. y para solventar sueños de otros... una historia conocida! pero sin dudas muy buena ! un besito!

Pepe dijo...

Susurros, es cierto que no tenemos memoria o nos hacemos los desmemoriados. Conozco personas que emigraron a Alemania, que buscaron allí la oportunidad que aquí se les negaba, que pasaron privaciones para poder enviar a España algunos ahorros, insisto: la memoria es muy flaca.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

En fin, una mentira piadosa para que no se preocupe su pobre madre, que seguro que desde que se fue lo está. Buscan una vida mejor y después se encuentran con lo que se encuentran.
Un abrazo

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Unos por no dañar y otros por amor propio dan versiones distintas de la realidad que viven. Las mentiras piadosas parecen menos malas. Y aquí las cosas van a seguir empeorando. Un beso.

Maria Liberona dijo...

Muy buena historia y la verdad muy cierta e increiblemente real...

Natàlia Tàrraco dijo...

¿Y que te cuento mamá? se pregunta el chico.
La verdad no, un apaño consolador.

Sucede que los trabajos que los españoles rechazan por pesados, por muy mal pagados, por temporales, por irregulares, algo similar a la esclavitud, los agarran los extranjeros. No hace falta pedir beca para ello que yo sepa.

Existen paises donde es al reves: _¿No eres de aquí? Pues ni beca ni empleo ni oposición !puerta! !Ah!¿pagaste los impuestos, el alquiler? trae certificado de residencia y permiso de trabajo o haz las maletas- Depende, no todo el mundo es lo mismo.
Besitos Susurrantes.

Maga de Lioncourt dijo...

Qué triste y qué difícil tener que vivir de ese modo por un poco de dinero más, a tanta distancia de los afectos y el bienestar.

Saludos!

Matices dijo...

Que duro debe ser venir lleno de esperanzas e ilusiones y ver como se desvanecen poco a poco. Y que menos que una mentira piadosa para quien se preocupa tanto, su mamá... Y mientras miramos para otro lado, el otro día escuché a alguien decir que ahora tenemos "nuestros pobres" y hay que ayudarlos, ¿qué duro no?...
Besos, paisana!!

Loulou dijo...

Vivo en una ciudad fronteriza por lo que esto es el pan de todos los dias, personas vagando y con la esperanza de salir el dia en lo que caiga y con suerte completar el dinero del pollero que los pasara "al otro lado". Gracias por compartir este relato, me parece escrito con mucha coherencia y sencillez, saludos desde Mexico.

Juan Carlos dijo...

Buf, Susus, ¡que tema y como lo cuentas! Abnegación encomiable, mentiras piadosas. Tremendo.
Besos.

Sindel dijo...

Las dos caras de una historia, la real y la inventada. A veces se oculta la verdad para no herir a los que amamos. Una historia triste de un pobre ser que buscó estar mejor y se encontró con una pared. Un beso.