jueves, 1 de marzo de 2012

Este jueves un relato: “El apego a un objeto”.

Cuando era pequeña atesoraba de todo, desde cajitas de cerilla de restaurantes y hoteles hasta palos de chupa chups, era un continuo enfado para mi madre, maniática del orden, el abrir mis cajones y encontrarse de todo, no tiraba nada de nada porque todo tenía un sentido, una historia y un porqué tan importante que me pedía hacer limpieza y yo era incapaz de deshacerme de nada.

Sin embargo la vida me ha traído y llevado tantas veces que tuve que ir dejando muchas cositas por el camino y despedirme de ellas no sin una punzada dolorosa en el corazón y para colmo lo de amanecer una mañana con cola de pez, ¡hala!, ya me explicaréis donde guarda una sirena algún objeto, así que tuve que aprender a vivir ligera de equipaje…


Ahora no atesoro objetos, atesoro sensaciones, sentimientos, sobre todo sueños, los voy enredando en mi pelo, así antes de irme a dormir y desenredar mi melena paso mis dedos por mi primer amor, del que solo quedan las sensaciones, por el primer balbuceo de mis pececillos, que me hicieron tremendamente feliz,  por las risas que han arrancado de mi alma mis amigos, borrando todo rastro de tristeza,  por esa mirada suya que ha hecho vibrar mi corazón de forma tan inesperada que de repente ha cuajado mi pelo de sueños, ¿queréis probar?, no seáis tímidos y pasad la mano por mi pelo, ¿los notáis?, ¿los sentís?...
…ese beso que nunca encuentra el momento y deja en los labios esas ganas de saber a que sabe y el alma hecha ¡un flan!, esa caricia que enreda entre tus manos juguetona y te quedas avergonzada sin saber donde meterlas antes de que se escape y no puedas controlarla, ese corazón que da un triple salto al oír su voz y te obliga a bajar la mirada al pecho por si se ha escapado ¡el muy malabarista!, ese rio salvaje de sangre tumultuosa que invade las venas y cada milímetro de piel con solo evocar su nombre, ese rubor que de repente notas al cruzar una mirada y rezas a un Dios en el que no crees para que las capas de maquillaje sean suficientes para ocultarlo y no lo vea…


¿Qué os parece? y es que amigos míos, esto de ser sirena vieja y no poder controlar los sueños como si fuera una niña ¡es un problema! y no me miréis así que no me he enamorado, que no tiene ya una edad para esas tonterías y mis escamas siguen siendo del más duro acero templado, a mi me da que va a ser la menopausia, ya lo veréis o la primavera que ya se acerca y anda haciendo de las suyas...
Me han dicho que hay una almeja mágica, en la que puedes guardar lo que sea de cualquier tamaño, ando buscándola por los siete mares, a ver si meto todos estos sueños, los encierro y los controlo de una vez por todas y convertirla en un colgante y cuando lo consiga, vendré y haré este jueves, que ahora mismo no tengo apego a ningún sujeto, digo, objeto, no se en que estaré pensando y os diré:


Tengo un colgante en forma de almeja al que le tengo mucho apego, pero no os contaré esto de los sueños porque ataré mis deditos para que se callen de una vez, que no puedo con ellos, lo mismo también los meto dentro, ¡deditos quietos!.


Este jueves nos conduce Sindel, ella es la culpable de que haya dado rienda suelta a mis dedos, con lo controladitos que yo los tenía, aissss, allí encontraréis un maravilloso y mágico mundo de objetos.

27 comentarios:

Neogeminis dijo...

Me he sentido muy identificada en eso de guardar cosas cuando pequeña y sueños de todo tipo también ahora- si bien no entre mi cabello de sirena! jejeje-

Creo que todos deberíamos tener algún rincón -seguramente muy cerquita del corazón- para poder atesorar ahí nuestros más amados recuerdos.

Un abrazo.

Wendy dijo...

Hola Susurros:
Pues mira que mi señora madre si que es de esas que te dice: Una mudanza es como una hoguera, siempre se pierde mucha cosa. Ya de mayores poco nos queda recordar ni conservar. Por lo menos, como reflexión, ha valido
Abrazos

Natàlia Tàrraco dijo...

Yo quiero una caracola para guardar los sonidos, todos, para encerran los anhelos y los sueños, los besos y las lágrimas, luego soplo y se escapan libres y los atrapo de nuevo o los busco nuevos, buceando.

Sirenita, tus trastos son maravillas, son tesoros incalculables, tus deditos traviesos cosquillean la vida, y en esa inmensa almeja no cabe tu hermoso corazón.
Bajo las aguas saladas se debe soportar mejor la menopausia, y entre algas, cerca del coral y entre pececillos, tus escamas de plata jamás endurecen.
Besito de los que saben a yodo.

Verónica Marsá dijo...

Yo creo que mis recuerdos, los buenos y los malos, pero solamente los recuerdos que me apetece rememorar... los tengo en forma de cangrejo ermitaño, cuando asoman las patitas pinchan pero se deslizan suavemente, o al menos eso aparentan.

De pequeña, cualquier caja acumulaba cualquier cosa, todo era un tesoro. Recuerdo un cajón de aparador que hice mío y que contenía los muñequitos que salían en las bolsas de pipas, recortables con sus vestidos de papel, papelitos de colores, tebeos, cromos... de todo. Mi arcón, mi tesoro.

Un besito, Susurrillo.

Ah, mira! Tu nombre en griego!

ψίθυρος του μελανιού

Psíciros tu melaniú

Pepe dijo...

Sinceramente creo que no deberías de encontrar esa almeja mágica contenedora de sueños. No creo que sea bueno tener control sobre estos. Si algo tienen de positivo y mágico tanto sueños como sensaciones, es que son incontrolables y aunque a veces eso nos produce algún quebradero de cabeza, hacen que nuestra vida sea un poco menos rutinaria, menos "cuadriculada". Definitivamente no creo que sea buena idea encerrarlos por muy precioso que sea el objeto que los contenga.
Un abrazo.

José Vte. dijo...

Creo que casi todos hemos pasado nuestra niñez guardando todos los objetos que habían pasado por nuestras manos (yo aun lo hago a veces, me cuesta mucho tirar cosas).

Lo que si que no me creo es eso de que seas una sirena con menopausia, ¿Que pensará Ulises?.

Un abrazo

Luis de Burg dijo...

menos mal que no coleccionabas hombres despues de usarlos, ya me imagino tu madre abriendo el closet y encontrándose con gente desnuda amontonados uno ensima de otro

Susurros de Tinta dijo...

Neo, tú tienes un gran corazón donde puedes atesorarlos todos, lo se, hace muchos años que te leo, no pretenderás engañar a esta sirena no?, Wendy, tu madre, como todas las madres tiene mucha razón, no se yo si vamos desprendiéndonos de cosas porque vamos aprendiendo que estamos aquí de prestado y que cuando nos vayamos nada nos vamos a llevar, en fin, no se, no suelo ser muy acertada cuando me pongo filosófica, jeje, y si mi Diosa Gatuna quiere una caracola, yo se la busco, de todos modos que me cuesta mientras busco la almeja, voy buscando su caracola, mira que me gusta la idea, soplar y que salga todo, mmmm, y seguro que la menopausia se lleva mejor debajo del mar, jajajaja, me lo apunto, jajajaja, Florecilla, mi nombre en Griego!!!, ¡hala!, eso va al baúl de mis tesoros pero de cabeza, no sabes la ilusión que me hace!!!, Psíciros tu melaniú, jopelines, no se ni pronunciarlo!!!, que sepas que el día que nos conozcamos lo voy a llevar en un papelito para que me lo leas, jejeje, y lo voy a poner en griego en tinta negra en la puerta de mi cuarto para que vele mis sueños, ψίθυρος του μελανιού…. mmmm… que bonito se ve!!!, si es que me emociono con todo!!!, tú crees Pepe que con este carácter que tengo y estos deditos inquietos que no se callan nada iba y a poder encerrarlo en una almeja?, Pepe, siento decirte que las almejas mágicas no existen, jajajaja, lo siento, se que ha sido una decepción, venga, no me llores, te cuento un cuento para que se te pase, vale, venga, vamos al fondo del mar que hay más silencio, jejeje, de camino nos llevamos a José Vicente que me está llamando mentirosa, jijiji, mira, niño, a mi de Ulises no me hables, me persiguió meses y meses por los siete mares y cuando por fin ya agotada me atrapó, va y le dice a su contramaestre, pero por donde?, ¡¡¡¡y me volvió a tirar al mar como un boquerón!!!, habrase visto desfachatez!!!!, grrrrr, jajajaja, si no llega a tirarme lo devoro, es por eso mi niño Demonio que mi madre no encuentra a mis amantes, jajaja, me los como para no dejar pruebas, tú sobrevives porque eres un demonio duro de roer, jajajaja, miles de besossssssssssssssssssssssssssss

julian dijo...

Si es que hasta los comentarios son pequeñas obras de arte, ¿que podré decir yo insulso de mi? me descubro ante tanta imaginaciòn, tan bien hilvanada, con esas gotas de ironía, y fino humor..

saludos

CAS dijo...

Estoy pasando mi mano por tu pelo. Me animé, viste? y encuentro alguno de tus sueños, aunque muchos, lo se, los guardas muy escondidos...Ah... ese malabarista que va de letra en letra dejando huella...Precioso, enternecedor y apasionado relato. Muy "SUSUS"!

besos y abrazos, sirena y gracias por tu cariño, que me pone tan contenta!
(y es recíproco)

detrapo dijo...

GUARDARE LAS SABANAS QUE DEJASTE TIRADAS A LOS PIES DE LA CAMA
BAJARE LA BASURA
ME COMERÉ TODA LA VERDURA
RECOGERÉ LA MESA
TENDERE LA ROPA Y FREGARE EL SUELO DE LA COCINA
LIMPIARE EL POLVO DEL SALON Y PASARE LA MOPA AL PARQUE
RECOGERE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE DEJASTES OLVIDADAS POR LA HABITACION Y HARÉ UN PEQUEÑO ALTAR EN LA ESQUINA PARA ADORARLO DECORADO CON LOS POSIT AUN COLGADOS EN LA NEVERA
GUARDARE TODO LO QUE ME RECUERDE A TI…
LASTIMA QUE YA LIMPIARON LA MANCHA DE SANGRE QUE DEJASTES EN LA CARRETERA.

Juan Carlos dijo...

Pues me ha encantado esta divagación marino-sentimental obra de esos deditos mágicos y mucho que decir, p.ej., que ... escamas duras, pues yo noto ternura. No sé si quiero que encuentres la almeja mágica, me gusta eso de almacenar los recuerdos en el pelo. Muchos besos, querida amiga.

San dijo...

Susu deja que vuelen esos sueños, !cuantas emociones conocidas has dibujado, que tus dedoss revoltosos no dejen de hacerlo.
Una sirena tenía que contar los apegos así como lo has hecho.
Me has hecho disfrutar sirenita.
Un beso.

Carol dijo...

Tus deditos nos han contado una historia dulce, ilusionante, una autentica joyita como las que guardas en tu largo pelo de sirena soñadora.

No cambies y deja libre los deditos que saben crear tesoros como solo se encuentran en el fondo de los mares.

Un beso enorme Susu.

Maria Liberona dijo...

vaya, vaya susus siempre me sorprendes y me emocionas hasta el alma... por algo me encanta leerte...

UNA PRECIOSIDAD DE TEXTO FELICIDADES !!!

Carmen Andújar dijo...

Es verdad, que hay que hacer limpieza de vez en cuando; aunque cueste, sino. Me has de decir donde está esa almeja para guardar mis sueños, que aun siguen siendo muchos, y que no falten.
Un abrazo

Sindel dijo...

Me divertí mucho con este relato, eso de querer controlar los sueños amiga sirena es imposible!!! Vas a ver que en cualquier momento ese collar almeja se abre y suelta su contenido. Atrévete a soñar, y que sigan enredados en tu cabello.
Muchas gracias por estar este jueves, un abrazo :)

Anónimo dijo...

Me preguntaste si no me había gustado. Qué decirte si tanto consigues hacerme reír con la sirena vieja como sentir el más profundo de los celos por no tener la capacidad que tienes tú para controlar al corazón.
Mejor me callo ( que es lo que al final hago siempre) y te mando un enorme abrazo.

javier dijo...

dicen que todos los sueños del mundo caben en un dedal. De tu almeja seguro repleta de sueños, nos regalas siempre los mas hermosos.
Has mirado si además tu almeja contiene un dedal?

Anónimo dijo...

S

gustavo dijo...

tengo claro que mi palabra...y no digo palabras...para tu jueves es esta:
INTIMISTA...
pero también tenía claro cómo quería que terminara mi comentario:
noche...
noche sin luna y en sombras
y por cada sombra
te busco...
rebusco en las sombras
de mi alma de mis silencios
sin ti...
en cada resquicio de las estrellas
de esta noche en sombras
apenas una esperanza
apenas un apenas
sin pena ni
casi
esperanza...
noche sin luna y en sombras
me detengo a mirar
sombras y silencios
y de sobra sé que
no andas
tras la esperanza de ninguna sombra...
noche sin luna
y en sombras
y de silencios...


de un día que escribí...
medio beso, susus.

Gastón Avale dijo...

ayyy esos dedos locos! jajaja... que risa... me encanto el relato! te descubre por completo. un beso!

Matices dijo...

Yo también atesoraba cosas, hasta mariquitas de esas que vuelan e imaginate cuando mi madre pilló la caja y la abrió... si, eran muchas.
Todos atesoramos cosas en nuestro corazón déjalos ahí porque como hoy cuando haces inventario nos haces dibujar una sonrisa amiga...
Besos, wapaaa!!

maria jose moreno dijo...

Mi querida sirenita te encuentro de lo más sentida y romanticona, pero nos transmites tan bien todas tus sensaciones que me gustaría ser sirena que aunque cansado parece divertido. te acompañaría a buscar esa almeja y estrellas de mar que siempre me han encantado.
Una maravilla leerte, como siempre
Un beso saldito

alfredo dijo...

Los objetos dejan paso con el tiempo a lo que sugerieron... emociones y sensaciones, que no desaparecen con los años.

Pero el mensaje es mayor y más profundo, envuelto en un texto intimista, revelador, sincero, que consigue detener el ayer y sumergirse en las profundidades del hoy.

Besos

Encarni dijo...

Pues mira que vi tus sueños enredados en tu pelo y a lo lejos oía el rumor del mar- Delicioso relato, me ha encantado.

Un abrazo.

Manuel dijo...

Fantastico que tus objetos sean las sensaciones y los recuerdos, esos nunca faltaran en tu memoria y tu alama, para que encerrarlos en una almeja??????
Un beso