Mostrando entradas con la etiqueta Desaliento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desaliento. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de octubre de 2014

Este jueves un relato: Idioma.





Hablamos el mismo idioma, estoy segura niña, yo misma te enseñé a balbucear tus primeras palabras, ¡y que ganas de que aprendieras a hablar!, para saber que te pasaba cuando llorabas, si te dolía algo o simplemente el alma.

Hablamos el mismo idioma, te enseñé a leer poemas, a memorizarlos, a utilizarlo correctamente, a desentrañar sus formas y sus giros, a disfrutar con todas esas posibilidades que da el lenguaje.

Hablamos el mismo idioma, ¿pero lo hablamos?, porque no hay forma de entendernos, yo digo blanco y siempre entiendes negro, yo digo te quiero y tu entiendes que paso de todo, yo digo no puedo más y tú me echas en cara que no hago lo suficiente. ¡Pesan tanto todas estas palabras con las que cargo porque las rechazas antes incluso de llegar!.

Hablamos el mismo idioma, pero no he sabido encontrar las palabras, ni entiendo las que me dices, entendía mejor el llanto cuando eras un bebé, ahora las usamos como dardos para hacernos daño, tanto, que lo que yo quise enseñarte como algo hermoso, ahora son una pesada carga que hiere y rompe el corazón.

Hablamos el mismo idioma, pero de nada ha servido, de nada sirve y desde hoy hablaremos el mismo idioma, otro distinto, el de las omitidas palabras.

Hay algo peor que perder a un hijo, y es que un hijo ande perdido y ni sepas ni puedas hacer nada.



El resto de participantes de este jueves los encontraréis en casa del conductor de este jueves y quien nos propone un tema tan curioso; Juan Carlos

miércoles, 6 de noviembre de 2013

VACIA

Vacía me siento y no se la razón,


miedo me da de haber caído en la locura

y lo escribo con los pocos retazos que me quedan

de una mente que anda perdida

y la verdad, ya solo las escribo para mí,

pero me cuesta encontrar la palabras,

que antes brotaban sin control,

quizá porque ya no encuentro en el alma

sentimientos que me dicten que decir.



Vacía me siento y no se la razón,

porque si alzo la mirada a mi alrededor

encuentro un mundo lleno de color,

que siempre fui guerrera y luchadora,

pero bajo los ojos y veo mis palmas vacías,

y siento el calor de las lágrimas

que recorren quemando mis mejillas,

y no se porqué lloro sin consuelo,

una a una, como un veneno, me las bebo.



Vacía me siento y no se la razón,

y odio a este ser desvalido que me mira

desde detrás de los espejos de la casa,

odio saber que arrastro los pies por la arena

y no ser capaz de alzar el vuelo de un salto,

no se como estoy hundida y me ahogo

sabiendo como se, nadar como una sirena

en el oleaje del mar de la vida

que nunca pudo arrastrarme hasta la orilla.



Vacía me siento y no se la razón,

vacía de valor,

vacía de sentimientos,

vacía de corazón,

vacía de cualquier razón, vacía,

vacía que ni soledad tengo,

vacía incluso de dolor

vacía me grita el alma

vacía, vacía solo estoy vacía...

  Este poema lo escribí en Octubre del 2006, resulta que hoy he encontrado un Word donde guardé gran parte de mi antiguo espacio de Solo Palabras, pensé que lo había perdido, no están las últimas entradas, pero guardaba hasta los comentarios, y hoy al leer esta me he dicho, mis dedos podrían escribirlo hoy, pero hoy estoy aún más vacía porque no dan ni para eso...

miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuestión de amor

Si algo sé, es que todo es una cuestión de amor, el amor mueve el mundo.


El problema es que te quieres tanto a ti mismo que no hay sitio para nadie más, y es triste descubrirlo después de tantos años, de tanto amor derrochado.

No, no es que no supiera que siempre te has querido más a ti que a mi, pero saber que solo te quieres a ti y que todo el que no te sirva e idolatre lo sacas de tu círculo sin el más mínimo pestañeo, sin el más mínimo remordimiento de conciencia si que me sorprende.

¿Que es lo que quieres que te aportemos?, ¿qué te diga que has sido un buen esposo, un buen amigo, un buen yerno, cuñado y PADRE?, engatusarte diciéndote lo maravilloso y perfecto que eres y que el resto del mundo está equivocado, sonreírte, mimarte y llevarte con engaños a donde yo crea que tengas que ir, ¿mantener a tus hijos hasta que puedan ellos hacerlo por si mismos?, cumplir con tus obligaciones de hijo, de hermano, de tío, de persona que se relaciona por amor con el resto del mundo… si, se que sería fácil hacerlo, tus hijos también saben que eso sería fácil, pero nacimos con algo que se llama dignidad, no solo la nuestra propia, si no de las personas que amamos y no nos gusta manipular ni engañar, lo siento, no nos sentiríamos buenas personas si lo hiciéramos y el amor conlleva ser sincero, criticar si es necesario, pelear y reñir si hace falta y sobre todo humildad, para conocerse a través de la gente que te quiere, reconocer nuestros errores y crecer…

Si, si algo se es que todo es una cuestión de amor, y yo ya no lo encuentro de ninguna forma ni color dentro de mí, ni siquiera odio, es un cansancio absoluto, como el de haber corrido una maratón y haber llegado a la meta y saber que ya solo me espera el descanso.

Si mis hijos no tienen padre, tú de repente has desaparecido de mi corazón y contigo un lastre que arrastro desde hace miles de años, desde tanto que ya formaba parte de mi propia piel y ahora me siento libre por fin de ti y de ese maldito lastre que has sido en mi vida agotándome hasta casi la aniquilación.

Pues si, todo es una cuestión de amor y es cierto que hemos recorrido un largo camino juntos, pero no nos conocemos, nunca nos conocimos porque el amor a veces es ciego y yo te amé demasiado, luego, cuando me di cuenta de que ya no te amaba ni desde cuando, intenté cambiar el color del amor, al fin y al cabo eras el padre de mis hijos, pero ese no te valía ¿verdad?.

Solo te deseo que te sientas tan liberado como yo, que seas feliz y nunca te arrepientas de haber echado de tu vida lo único bueno que tú has aportado a la mía, mis hijos.

Y claro que no voy ni a perder el tiempo en decírtelo, esto es solo uno más de esos desalientos que necesito sacar del pecho y se quedará aquí colgado de este espacio que recoge estos susurros de tinta que no tienen voz.

martes, 30 de julio de 2013

Te recuerdo...

Te recuerdo que me costo miles de lágrimas en versos superar el dolor de tu silencio y me deshice en cada renglón de tinta…


Te recuerdo que me costo miles de horas, infinidad de segundos reconvertir el amor en amistad y volver a estar a tu lado…

Te recuerdo que te dije que era feliz, que estaba tranquila y no quería meterme de nuevo en esto…

Te recuerdo que me prometiste el cielo, la luna y las estrellas, hacerme volar y protegerme de la lluvia…

Te recuerdo que cada uno de mis versos llevaron por años tu nombre escondido entre los renglones…

Te recuerdo que te costo utilizar todas tus armas convencerme para que dijera un SI a volver a enredarnos en el amor…

Te recuerdo que soy una sirena y ya luché en contra de la resaca en esta misma playa y en este mismo mar…

Te recuerdo que te advertí que sería la última vez y lo tomaste como una amenaza y no como una advertencia…

Te recuerdo que ya no puedo recordarte sin sentir una decepción infinita y un vacío que todo lo llena…

Te recuerdo que te quiero fuera de mi vida y que no voy a dejar ni una rendija abierta para que vuelvas a colarte…

Te recuerdo que voy a olvidarte para siempre… palabra de sirena.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Días sin relojes.



Calla sus versos para no llamarte,
débil corazón que el adiós no acata,
estos días sin sus relojes lo mata,
silencia su voz para no tocarte

Que se desploma, no quiere contarte,
el cielo gris con reflejos de plata,
sin tener tu voz que a las nubes lo ata,
implosiona mudo por no abordarte.

Qué hago con este corazón errante
que hizo de ti, entre tu pecho, su casa
y se niega a dejar de ser amante

haciendo de mí una vacía carcasa,
este vivir sin latidos, causante,
de ver como lento su tiempo pasa.

miércoles, 3 de octubre de 2012

El segundo de un pestañeo...



...déjame contártelo o se me romperá dentro del pecho...

A veces echo de menos contarte
como susurra mi mano
de excursión por tu cuerpo,
como saltan chispas al cruzarse
nuestras miradas...

A veces echo de menos nuestros besos,
suaves,
rozándose imperceptibles las bocas,
salvajes y apasionados otras,
mordiendo al límite de rasgarse los labios,
inflamando el aire que seca las flores
de encima del mantel...

A veces echo de menos capturarte
entre el hueco de mis piernas,
sentir como me agarras fuertemente,
hasta la rendición completa,
de cada músculo,
de cada centímetro
de piel...

A veces echo de menos quererte,
la adrenalina que fluye por un corazón desbocado,
el deseo de tenerte y provocarte,
de mimarte hasta que te abandones
al placer...

A veces se me olvida que fuiste un sueño,
de esos que se sueña despierto,
y que en el segundo de un pestañeo,
desaparece...

...Se quedaron olvidadas en tu piel miles de semillas de besos, mientras tú hablabas de amor, yo me dedicaba a labrar tu cuerpo con caricias para sembrarlo, mi abuelo era labrador y me enseño a no vender la cosecha antes de recogerla… no me enseño como borrar de la mirada la decepción de una mala cosecha ni como deshacerse del apego a la tierra aunque esta sólo haya dado semillas hueras...


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Este jueves un relato: Relaciones. Rompiéndome entre tus dedos...

Foto: Enrique Lozano


A esta sirena que tiene cola recubierta de escamas le cuesta mucho caminar, da igual que me pongas alfombras rojas sembradas de pétalos de rosa, no importa que el camino que me propongas sea de hierba fresca y sombra de álamos a la vereda de un río, nada puedes hacer cuando el mar me llama y salte al agua y desaparezca para poder descansar.


No tienes tú la culpa.

Ni yo de ser un medio pez que juega a ser humana, el mar es mi casa… ese silencio que lo invade todo, ese abrazo suave y leve del agua, ese no saber si se está del derecho o del revés… es inevitable que me capture y me conquiste.

No me mires así que me pesa tu tristeza y tus lágrimas son piedrecitas en el camino que hieren aún más mis pies.

No me reproches ser quien soy, ¿no te advertí que era una sirena?.

Mira mi piel, se desquebraja si permanezco mucho fuera del agua, me romperé entre tus dedos si no me voy, mírame agotada y ese reguero de escamas que voy dejando…

Te haré el amor esta noche, te susurraré al oído cuanto te amo e inventaré cuentos que hagan reír a tus labios, esos labios que tantas veces han calmado mi sed de besos, te cobijaré entre mis brazos hasta que te duermas y velaré tu sueño para que solo sueñes cosas bellas, pero por la mañana déjame volver al mar antes de que me convierta en sal.


Os dejo esete poema de mi querido Hipogeo, nunca os he hablado de él, ¿no?, que raro, ya sabéis, seguid mi consejo y pasaros por su casa, es uno de mis favoritos... al fin y al cabo hoy me siento sardinilla más que sirena y él es mi Boquerón, ¿como no encajar los dos escritos? y ha sido pasar por su casa, leerlo y ver que era perfecto para este cuento y robérselo ¿o es tomarlo prestado?... mmm ya veremos si no me gano un cosqui por impulsiva...

(...pobres humanos persiguiendo sirenas, pobres sirenas si pretenden ser humanas para amarlos... )


Poema:

rompen contra la arena del silencio


lo que no tiene nombre

violentas las palabras

y un murmullo de mar

fugaz como la espuma

da ritmo musical al alarido

de un náufrago que muere y que renace

que se hunde se ahoga asciende sale a flote

aspira bocanadas de aire y laso

bracea contra el tiempo y la marea

en pos del mismo canto de sirenas

de idéntico El Dorado inexistentes

desde que el ser humano en un lamento

se transmudó en poeta

 
El resto de relaciones en casa de nuestra conductora de este Jueves, nuestra San

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mínimo


Enamórate de mi, así, despacito, que casi no lo notes, ni me de cuenta, no es difícil, mira, coge mis latidos y abrígalos entre tus manos cálidas, escúchalos susurrar leves y volátiles, tu nombre, amor, siempre tu nombre, que me pesa dentro tanto que ellos lo van sacando poquito a poco y sin descanso.

¿Qué te cuesta quererme más?, si te lo pondré muy fácil, apenas ocuparé espacio en tu corazón, casi ni notarás que lo habito, déjame en ese rinconcito que no usas y tenías olvidado, no haré ruido, estaré quietecita, tanto, que tendrás que preguntarte si lo sigo habitando.
¿Porqué no me quieres lo suficiente?, todo lo he intentao para que me ames, si cada uno de mis pensamientos te los he regalado, mi tiempo, mis desvelos, mis poemas, si habitas en cada uno de mis versos y mis dedos no saben escribir sin esconder entre líneas, hasta que se desborda, un amor tan grande.
Podría echarte más de menos, pero es que no cabe, ¡hay un vacío que lo ocupa todo hasta minimizarme!

lunes, 14 de junio de 2010

Se que puedo...

Y también podré con esto,

me digo mientras sigo subiendo

este oscuro acantilado

de piedras negras y agrietadas,

abajo el mar,

es un espejo gris

que refleja el color del metálico cielo,

los dedos me sangran,

llevo demasiado peso a cuestas

para mis débiles manos,

pero vuelvo a repetirme,

con esto también puedes,

el viento a ráfagas mueve mi pelo,

negro,

tanto o más que la roca,

arranca de mis ojos

lágrimas saladas que escuecen hasta la boca,

negros son también mis ojos,

y mis labios que ya no te nombran,

saborean la sal,

no la del mar,

si no la otra.

lunes, 7 de junio de 2010

Melena al viento

Y no puedo dejar de pensar en tí.




Me muero por tenerte,

me duelen las manos

de contener el deseo de tocarte,

siento sed continuamente,

de tus labios,

de tu boca,

encontrar el límite de mi piel

allí donde alcance la tuya,

respirar solo del aire que sale de tus pulmones

y no vivir

en esta continua asfixia que me mata

por saberte aquí,

en esta vida y tan lejos

como si ni siquiera existieras.

Lo se,

está escrito en las estrellas,

en el mar,

en la orilla de la playa,

seré tuya,

no habrá remedio para ese choque de constelaciones

que serán tu corazón y el mío,

luego,

la explosión destrozará alma,

vida,

pero quien puede luchar

contra este deseo que me consume,

que refreno

como intentar parar con hilos de seda

un tren de mercancías.

No es romántico,

es más que eso

es simplemente amor,

amor maldito y escurridizo,

dañino y alocado,

deseado por imposible,

imposible

por prohibírmelo la vida,

miedo a enlazar mi mano a la tuya

y ya no poder separarnos.

Todo lo he intentado,

todo y no puedo dejar de pensar en ti,

dime amor,

¿aún quieres saber lo que se siente?,

compartir el mismo aire al unísono,

rozar el paraíso

para luego quizá

caer en picados,

dime amor,

¿aún quieres jugarte el corazón

sólo por un beso?.



Él le contesto. "No, ya no, demasiado tarde, lo siento..."



Eran pozos tan profundos que nunca sospechó que estuviesen tan llenos, y las horas no daban a basto para agotarlos, y los días no tenían luz suficiente para alcanzar su fondo, y las noches no estaban provistas de suficientes estrellas para iluminar su superficie cristalina y tan opaca.


Desde lo más hondo de la oscuridad de su tristeza empezaron a manar, al principio de forma tímida, ni siquiera había reguero hecho, ni siquiera el oído experto podía escucharlos, pero a medida que desaguaban, iban tomando forma, de arroyo, de río, de catarata imparable, tomó voz de su propia forma, de su propio cuerpo y gritó hasta asustarle el mismo sonido de la inundación, vio como iba llevándose por delante todo lo que había construido, muros, defensas, contenciones que parecían de papel ante tal devastación, cruel, húmeda y se sintió estúpida, si, estúpida, insignificante y pequeña, tanto que solo un par de lágrimas le parecían más grandes que un océano, se miró al espejo y la luna si que consiguió hacer brillar su cola de pez que deslumbró por un momento sus ojos que al volver a abrirse se vieron reflejados en el vidrio y con un gesto de rabia y desprecio se limpió esas dos intrusas que jamás debieron existir y se reprendió a sí misma:

¿Cuantas veces te he dicho que las sirenas no lloran?.

Soltó su negra melena al viento con un par de movimientos de cabeza, dejó que el cálido aire del Sur lo meciera y acariciara... ese era su aire, su sitio, su tierra, allí era donde pertenecía y a donde se debía, nunca, jamás debió perderse en sueños de otras costas lejanas...

Ella se tragó el llanto y dijo fuerte y alto:

Sol, seca este estropicio, deja solo la sal para que cure las heridas.

Sirena varada. Héroes del silencio.

lunes, 15 de febrero de 2010

Vacío:




Concurren las horas en un mismo punto,
a un mismo sitio:
el centro de un corazón que late
al compás del llanto de perderte,
de haberte tenido,
deseando tu boca como alimento
de mi sangre, caliente, roja,
llena de vida y oxígeno.
Maraña de sentimientos que juegan
en equilibrio, al borde del odio,
al borde del amor sentido,
sublime y perdido,
excelso y único
que no tuvo la oportunidad
de ser fruto maduro en tus manos de niño.
Las horas son lluvia
gotas los minutos,
monotonía del tiempo que silencioso
pasa y me grita que no te he tenido,
me roza y me arranca un suspiro,
un deseo que nace escondido
del centro volcánico de mi cuerpo,
que prende en llamas por tu voz,
que se hiela y rompe
en mil cristales hirientes
con el frío que siente en el vacío.
Y me duelen las horas,
que gritan en lamentos perdidos,
sordos a mis ruegos de callarse,
solos desde que te has ido,
susurros que mueren si haber nacido,
tanto amor, tanto...
que poco a poco se disuelve,
sin que lo llores, sin que lo penes,
sin que siquiera sepas lo que has perdido.